AUTOBIOGRAFÍA

LA LLEGADA DE MI SOBRINA A MI VIDA

PREOCUPACIONES

En el año 2008, cuando recién terminaba de cursar quinto de primaria, mi hermana mayor se graduaba de enfermería. El día de su graduación, aparte de llamar a invitarnos a mi mamá y a mí a la celebración de su grado, nos dijo que nos tenía una sorpresa. Mi madre intuyó, como de costumbre, lo que mi hermana nos iba a decir “¿será que está embarazada?” dijo con actitud de pitonisa, a lo que le respondí: “no creo ‘má’, no sea malpensada”; aunque debo aceptar que la idea me emocionaba. En ese tiempo, vivía en Palmira y mi hermana en Cali, por lo que mi madre y yo viajamos para asistir a la celebración. La familia estuvo reunida, emocionados y orgullosos de los logros que estaba alcanzando mi hermana.

Por otro lado, mi mamá y yo estábamos ansiosas por conocer a qué se refería mi hermana cuando nos habló por teléfono. El día transcurrió y no mencionó nada, fue en la noche cuando, en nuestra labor de investigación, la capturamos entre las dos y la cuestionamos hasta sacarle la información. Era cierto lo que mi mamá sospechaba, mi hermana estaba embarazada y la situación era preocupante puesto que estaba muy joven, apenas se graduaba y la familia aún no sabía nada. sin embargo, yo no estaba preocupada, ¡acababan de darme la mejor noticia de mi vida! o bueno, en realidad la primera mejor noticia, pero tenía que contenerme para  no estallar de alegría y que el resto de los presentes sospecharan de algo. 

Ese mismo día, en la noche, regresamos a Palmira y estaba muy emocionada, ¡iba a ser tía!, pero también cansada, así que cuando tomamos el taxi a casa me quedé dormida recostada en las piernas de mi mamá. Luego, escuché un grito que me despertó y segundos después un carro nos chocó, quién manejaba el vehículo estaba borracho, pero tenía como ventaja que era hijo de un agente de tránsito. Al final, el resultado del accidente fue la fractura de mi brazo derecho, y los golpes que sufrieron mi mamá y el taxista. El conductor borracho salió ileso y no pagó los daños causados.

ESPERANDO SU LLEGADA

Después de la gran noticia y las preocupaciones que le siguieron, todo estuvo muy bien, el estado de mi hermana y del bebé que venía en camino era bastante saludable, y yo visitaba cada que podía para ver cómo había crecido la barriguita. Aún no sabía si era niño o niña, pero me la pasaba buscando nombres, me enamoraba de toda la ropa y objetos de bebé, le contaba a todos que iba a tener una sobrina, ahorraba para poder comprarle cositas cuando naciera e imaginaba lo chévere que sería en mi papel de tía. Mucho después de esto, cuando ya se me había pasado un poco la afición extrema y la barriga de mi hermana se notaba más, me informaron que era niña, ésta fue la segunda mejor noticia pues así ya sabía qué podía comprarle y se acortaba la lista de nombres.  Los meses pasaban y yo estaba ansiosa por que naciera, la espera fue eterna, pero un 26 de diciembre de 2008, mi regalo de navidad llegó, un poco atrasado, pero al fin nació mi pequeña sobrina, María Camila, lo mejor que me ha pasado hasta este momento de mi vida.

ALEGRÍAS QUE ME HA DADO

Como es de esperar, el nacimiento no fue la única alegría que mi sobrina trajo a mi vida, este fue tan sólo el principio de toda una serie de sucesos que hasta el día de hoy me llenan de amor y de una alegría incomparable. Una de estas vivencias fue la primera vez que la sostuve en mis brazos, al verla tan pequeña y delicada tuve un miedo inmenso de no cargarla de la manera correcta, de hacerle daño o de hacerla llorar, lo único que quería era verla tranquila y sonriente. Así que esperé un buen rato y luego me convencí de sostenerla… pero sentada y con una almohada debajo para prevenir. 

Otro momento (el más especial para mí), aconteció un día en el que mi hermana me llamó para hablar con la bebé que tenía aproximadamente un año y medio de edad. En ocasiones anteriores ya lo había hecho, pero la niña sólo balbuceaba algunas palabras como “aló”, “ta” y “ma”, o eso era lo que le entendía yo; pero esta vez fue diferente, cuando la niña pasó al teléfono, yo esperaba escuchar a mi hermana al fondo indicándole qué decir y a la pequeña tratando de imitarla, en lugar de eso me dijo “Hola tía”, y quedé muda. Al otro lado del teléfono estaba yo, muda, hecha un mar de lágrimas, es imposible explicar la sensación que sentí por todo mi cuerpo y que me hizo quebrar en llanto de la emoción de haber escuchado esas palabras dirigidas a mí, y sí, yo sabía que era su tía de mucho antes, pero escucharlo de ella, mi sobrina, una criatura tan pequeña, inocente, tierna y hermosa, causó en mí sentimientos sublimes.



ACTITUDES

En la actualidad, siempre que nos vemos el saludo es muy efusivo, ella salta encima mía gritando “tía Lady” aunque estando más pequeña me decía “tía yeyi”, y yo la cargo y nos damos un fuerte abrazo. Camila es una niña juiciosa, cariñosa, vanidosa, muy espontánea y ocurrente, por ello, muchas veces me he asombrado de las cosas que me dice. Recuerdo que una vez estaba con ella y me vestí para quedarme en casa, algo cómodo y sencillo, pero al verme me dijo -¿usted se va a vestir así? Así se ve horrible.- y sacó ropa de mi armario, me explicó detalladamente qué debía ponerme para lucir bien, entonces tuve que arreglarme y maquillarme para salir con ella.  Son incontables ya las ocasiones en que me ha sacado sonrisas de muchas maneras distintas, por lo cual considero que indudablemente mi sobrina es el motor de mi vida, ella llegó y me llenó de felicidad y motivos para ser lo mejor de mí y espero en algún momento poder compensarle siendo un buen ejemplo y apoyándola en todo lo que necesite.


CORRECCIÓN

LA LLEGADA DE MI SOBRINA A MI VIDA

PREOCUPACIONES

En el año 2008, cuando recién terminaba de cursar quinto de primaria, mi hermana mayor se graduaba de enfermería. El día de su graduación, aparte de llamar a invitarnos a mi mamá y a mí a la celebración de su grado, nos dijo que nos tenía una sorpresa. Mi madre intuyó, como de costumbre, lo que mi hermana nos iba a decir “¿será que está embarazada?” dijo con actitud de pitonisa, a lo que le respondí: “no creo ‘má’, no sea malpensada”; aunque debo aceptar que la idea me emocionaba. En ese tiempo, vivía en Palmira y mi hermana en Cali, por lo que mi madre y yo viajamos para asistir a la celebración. La familia estuvo reunida, emocionados y orgullosos de los logros que estaba alcanzando mi hermana. Por otro lado, mi mamá y yo estábamos ansiosas por conocer a qué se refería mi hermana cuando nos habló por teléfono. El día transcurrió y no mencionó nada, fue en la noche cuando, en nuestra labor de investigación, la capturamos entre las dos y la cuestionamos hasta sacarle la información. Era cierto lo que mi mamá sospechaba, mi hermana estaba embarazada y la situación era preocupante puesto que estaba muy joven, apenas se graduaba y la familia aún no sabía nada. sin embargo, yo no estaba preocupada, ¡acababan de darme la mejor noticia de mi vida! o bueno, en realidad la primera mejor noticia, pero tenía que contenerme para  no estallar de alegría y que el resto de los presentes sospecharan de algo. 

Ese mismo día, en la noche, regresamos a Palmira y estaba muy emocionada, ¡iba a ser tía!, pero también estaba cansada, así que cuando tomamos el taxi a casa me quedé dormida recostada en las piernas de mi mamá. Luego, escuché un grito que me despertó y segundos después un carro nos chocó, quién manejaba el vehículo estaba borracho, pero tenía como ventaja que era hijo de un agente de tránsito. Al final, el resultado del accidente fue la fractura de mi brazo derecho, y los golpes que sufrieron mi mamá y el taxista. El conductor borracho salió ileso y no pagó los daños causados.

ESPERANDO SU LLEGADA

Después de la gran noticia y las preocupaciones que le siguieron, todo estuvo muy bien, el estado de mi hermana y del bebé que venía en camino era bastante saludable, y yo visitaba cada que podía para ver cómo había crecido la barriguita. Aún no sabía si era niño o niña, pero me la pasaba buscando nombres, me enamoraba de toda la ropa y objetos de bebé, le contaba a todos que iba a tener una sobrina, ahorraba para poder comprarle cositas cuando naciera e imaginaba lo chévere que sería en mi papel de tía. Mucho después de esto, cuando ya se me había pasado un poco la afición extrema y la barriga de mi hermana se notaba más, me informaron que era niña, ésta fue la segunda mejor noticia pues así ya sabía qué podía comprarle y se acortaba la lista de nombres.  Los meses pasaban y yo estaba ansiosa por que naciera, la espera fue eterna, pero un 26 de diciembre de 2008, mi regalo de navidad llegó, un poco atrasado, pero al fin nació mi pequeña sobrina, María Camila, lo mejor que me ha pasado hasta este momento de mi vida.

ALEGRÍAS QUE ME HA DADO

Como es de esperar, el nacimiento no fue la única alegría que mi sobrina trajo a mi vida, este fue tan sólo el principio de toda una serie de sucesos que hasta el día de hoy me llenan de amor y de una alegría incomparable. Una de estas vivencias fue la primera vez que la sostuve en mis brazos, al verla tan pequeña y delicada tuve un miedo inmenso de no cargarla de la manera correcta, de hacerle daño o de hacerla llorar, lo único que quería era verla tranquila y sonriente. Así que esperé un buen rato y luego me convencí de sostenerla… pero sentada y con una almohada debajo para prevenir. 

Otro momento (el más especial para mí), aconteció un día en el que mi hermana me llamó para hablar con la bebé que tenía aproximadamente un año y medio de edad. En ocasiones anteriores ya lo había hecho, pero la niña sólo balbuceaba algunas palabras como “aló”, “ta” y “ma”, o eso era lo que le entendía yo; pero esta vez fue diferente, cuando la niña pasó al teléfono, yo esperaba escuchar a mi hermana al fondo indicándole qué decir y a la pequeña tratando de imitarla, en lugar de eso me dijo “Hola tía”, y quedé muda. Al otro lado del teléfono estaba yo hecha un mar de lágrimas, es imposible explicar la sensación que sentí por todo mi cuerpo y que me hizo quebrar en llanto de la emoción de haber escuchado esas palabras dirigidas a mí, y sí, yo sabía que era su tía de mucho antes, pero escucharlo de ella, mi sobrina, una criatura tan pequeña, inocente, tierna y hermosa, causó en mí sentimientos sublimes.


ACTITUDES

En la actualidad, siempre que nos vemos el saludo es muy efusivo, ella salta encima mía gritando “tía Lady” aunque estando más pequeña me decía “tía yeyi”, y yo la cargo y nos damos un fuerte abrazo. Camila es una niña juiciosa, cariñosa, vanidosa, muy espontánea y ocurrente, por ello, muchas veces me he asombrado de las cosas que me dice. Recuerdo que una vez estaba con ella y me vestí para quedarme en casa, algo cómodo y sencillo, pero al verme me dijo -¿usted se va a vestir así? Así se ve horrible.- y sacó ropa de mi armario, me explicó detalladamente qué debía ponerme para lucir bien, entonces tuve que arreglarme y maquillarme para salir con ella.  Son incontables ya las ocasiones en que me ha sacado sonrisas de muchas maneras distintas, por lo cual considero que indudablemente mi sobrina es el motor de mi vida, ella llegó y me llenó de felicidad y motivos para ser lo mejor de mí y espero en algún momento poder compensarle siendo un buen ejemplo y apoyándola en todo lo que necesite.



1 comentario:

  1. Considero que es una buena autobiografía, aunque faltan algunos conectores, que tal vez al momento de escribir no noto, en su escrito lady habla de la llegada de su sobrina a su vida, de los antecedentes y todo lo que su nacimiento conllevó; también nos cuenta y nos transmite los sentimientos que tiene hacia su sobrina y la felicidad que ella le trajo a su vida.
    Me parece que en el final en el subtítulo "Actitudes" podría cambiarlo por uno más apropiado o unirlo a un párrafo anterior ya que recalca algunas cosas que ya ha dicho.
    En conclusión, me parece una buena autobiografía que expresa lo importante que es su sobrina en su vida.

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